La trayectoria de la uva Zinfandel durante las tres últimas décadas del siglo XX constituye uno de los capítulos más fascinantes de la historia vitivinícola de California, transitando desde la redefinición estilística y las fluctuaciones del mercado hasta el esclarecimiento científico de sus orígenes europeos.
Durante la década de 1970, el sector vitivinícola estadounidense experimentó un crecimiento muy importante en el consumo per cápita de vino de mesa. En este contexto, la variedad Zinfandel asumió una identidad enológica caracterizada por la elaboración de vinos tintos potentes, estructurados, con elevada graduación alcohólica y una mayor concentración de taninos. Estos vinos se visualizaban como vinos para la guarda al estilo de los vinos de Burdeos o los que se producían con Cabernet Sauvignon. Este estilo de Zinfandel destacaba por sus aromas de frambuesa y notas de pimienta. La similitud estructural entre Zinfandel y Cabernet sauvignon era tal que un estudio realizado en 1975 por la Universidad de California en Davis demostró que, en catas a ciegas, incluso los analistas experimentados confundían regularmente los vinos de Zinfandel con los de Cabernet Sauvignon.
A nivel agronómico, la superficie plantada de Zinfandel en California se incrementó 30% durante los años setenta, consolidándose en condados como San Joaquín (Lodi), Sonoma, Napa, Mendocino y San Luis Obispo. En los concursos de vino y en revistas dedicadas al vino, productores como Joseph Swan, Ridge Vineyards, Monteviña, Gemello y Carneros Creek alcanzaron muchos reconocimientos y menciones destacadas.
Sin embargo, el comportamiento regional de los vinos mostró marcadas diferencias. En el condado de Amador y el valle de Shenandoah, Zinfandel encontró un terruño idóneo que impulsó bodegas como Monteviña. Por el contrario, en el condado de Monterey, la expansión precipitada se convirtió en un tropiezo. El condado de Monterey se caracteriza por la influencia marítima fría, lo que impacta en la maduración adecuada de los racimos. Después de un tiempo, los productores se vieron obligados a arrancar miles de hectáreas o a injertar las cepas con variedades blancas. Por otro lado, la zona de Paso Robles mantuvo un crecimiento importante en la plantación de Zinfandel y otras variedades.
A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el mercado del Zinfandel tinto sufrió una contracción severa. La proliferación desordenada de estilos desorientó a los consumidores, mientras la crítica descalificaba las elaboraciones excesivamente alcohólicas y astringentes, calificándolas de absurdamente corpulentos. La brecha de precios entre el Cabernet Sauvignon y el Zinfandel se amplió, dejando a numerosas bodegas con inventarios paralizados.
La salvación financiera no provino del vino tinto tradicional, sino del surgimiento de "White Zinfandel" o Zinfandel Blanco. Aunque existían antecedentes de vinificación en rosado en el siglo XIX, fue Sutter Home quien revolucionó el mercado a partir de 1972 con su vino "Oeil de Perdrix". Por otro lado, Trinchero desarrolló un vino rosado, dulce y de graduación moderada, cuya producción pasó de 25,000 cajas en 1980 a 1.5 millones en 1984. A partir de 1986 y 1987, el Zinfandel tinto experimentó un renacimiento impulsado por una evolución técnica hacia extracciones más pulidas, taninos suaves y una expresión frutal más limpia. Bodegas identificadas como el grupo de las "R" (Rosenblum, Ravenswood, Ridge y Rafanelli) lideraron esta segunda ola. Paralelamente, la crítica internacional, representada por publicaciones como The Wine Advocate de Robert Parker, otorgó calificaciones sobresalientes a estos vinos, consolidando al Zinfandel como una alternativa sofisticada y accesible frente a los elevados precios de los vinos de Cabernet Sauvignon. Aunado al éxito del vino blanco de Zinfandel en California, el Blanc de Zinfandel de la vinícola mexicana L.A. Cetto se produce con mucho éxito desde 1983.
Blanc de Zinfandel de L.A. Cetto
Años de bonanza (1991-2001)
La década de 1990 inició un período de bonanza económica en Estados Unidos que impulsó una demanda sin precedentes de vinos de alta gama. En este ambiente, los productores y consumidores se integraron alrededor de un movimiento denominado Zinfandel Advocates and Producers (ZAP) en 1991. ZAP evolucionó de ser una pequeña asociación promocional con 22 productores a convertirse en el movimiento monovarietal más poderoso del mundo. Para el año 2002, durante su cata anual en el centro cultural Fort Mason (San Francisco) congregó a 267 bodegas y a casi 9,000 asistentes.
Entre las iniciativas impulsadas por ZAP destacó la campaña para declarar a Zinfandel como "tesoro nacional" y “patrimonio vitivinícola de Estados Unidos”. Asimismo, ZAP financió el proyecto del Viñedo Patrimonial (Heritage Vineyard) en la Estación Experimental de Oakville. Este viñedo experimental reunió material vegetativo de Zinfandel de más de noventa viñedos viejos de más de sesenta años de todo el estado. El material fue injertado sobre el portainjerto St. George para preservar la biodiversidad genética de la variedad y evaluar su comportamiento agronómico en condiciones uniformes.
El auge de los vinos de guarda reavivó la controversia comercial respecto al etiquetado de “viñas viejas” (Old-Vine). Sin un marco legal que fije una edad mínima para esta distinción, la comunidad enológica debatió si la concentración aromática y la baja productividad de las cepas longevas justificaban su empleo comercial. La gran mayoría de los viñedos antiguos de California corresponden a las replantaciones posteriores a la plaga de filoxera de finales del siglo XIX (1897-1910) o a las plantaciones efectuadas durante la Prohibición en la década de 1920.
Durante la segunda epidemia de filoxera que devastó los viñedos de California en las décadas de 1980 y 1990 debido al colapso del portainjerto A x R No. 1 (Aramon x Rupestris Ganzin No. 1), las cepas viejas de Zinfandel sobrevivieron de manera casi intacta. La razón de esta supervivencia se debió a que los antiguos viticultores habían utilizado el portainjerto St. George (Rupestris St. George), el cual demostró una inmunidad absoluta frente al parásito. A partir de esto, el grueso de la producción de Zinfandel se concentró masivamente en el Valle Central, especialmente en Lodi, donde se gestionan rendimientos elevados destinados a vinos rosados y tintos monovarietales económicos de consumo diario, diseñados para ofrecer una calidad aceptable a un precio muy accesible ("fighting varietals").
Orígen de Zinfandel probablemente resuelto
Mientras la industria californiana afianzaba el éxito comercial de la uva, el dilema sobre el verdadero origen de Zinfandel resultó ser una pregunta extremadamente interesante y no fácil de resolver. El primer avance para resolver el origen de Zinfandel ocurrió 1967, cuando un patólogo vegetal de la Universidad de California en Davis, visitó la región de Puglia, en el sur de Italia. Allí observó que la variedad local denominada Primitivo tenía una morfología y características organolépticas muy parecidas a Zinfandel de California. En 1975, los análisis preliminares de isozimas realizados concluyeron que ambas variedades eran probablemente idénticas. Mas información sobre este tema, pulsa aquí.
Este hallazgo desató una intensa controversia técnica e institucional. En 1985, la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de EE. UU. (BATF) dictaminó que la denominación Zinfandel no podía emplearse como sinónimo de Primitivo en las etiquetas de los vinos importados de Italia, argumentando la ausencia de una prueba biológica definitiva y la falta de reconocimiento en la legislación de la Unión Europea. Por su parte, investigaciones históricas en Italia sugerían que Primitivo había sido cultivada en Puglia desde principios del siglo XIX, identificada por el sacerdote Don Francisco Indellicatti en Gioia del Colle en 1800 por su rápida maduración.
La confirmación científica absoluta se realizó en la década de 1990 a través del análisis de ADN liderado por la investigadora Carole Meredith en UC Davis. Sus pruebas genéticas demostraron de manera contundente que Zinfandel de California y Primitivo italiana son clones idénticos. A raíz de esta evidencia, la Unión Europea autorizó el uso del término Zinfandel como sinónimo legal de Primitivo.
A pesar de la identidad genética entre Zinfandel y Primitivo, los científicos estaban convencidos de que Italia no era la cuna original de la variedad. La búsqueda se desplazó hacia la costa de Croacia, impulsada por las observaciones que sostenían que la variedad autóctona Plavac Mali era idéntica a Zinfandel.
Para resolver el enigma, la Dra. Carole Meredith inició en 1998 la expedición científica "Zinquest", en colaboración con los profesores de la Universidad de Zagreb. Tras recolectar y analizar decenas de muestras de viñedos ubicados en la costa e islas del Adriático, el análisis de ADN arrojó un resultado sorprendente: Plavac Mali no era Zinfandel, pero existía una relación filial directa entre ambas. Específicamente, se determinó que la Plavac Mali era hija de Zinfandel, fruto de un cruce natural con la variedad ancestral Dobričić. Más información sobre este tema, pulsa aquí.
La confirmación de esta relación de parentesco demostró que Zinfandel había habitado la región del Adriático durante siglos con la antigüedad suficiente para dejar descendencia genética. La expedición continuó rastreando cepas raras en viñedos antiguos de Croacia hasta que, a finales de 2001, se tomaron muestras de vides en el pueblo de Kaštel Novi de una variedad local casi extinta llamada Crljenak Kaštelanski. Los análisis de ADN realizados en UC Davis confirmaron una coincidencia genética del 100 % entre la Crljenak Kaštelanski y Zinfandel. De este modo, se resolvió definitivamente el misterio biológico: Zinfandel californiana, Primitivo italiana y Crljenak Kaštelanski croata son la misma cepa, nacida de un cruce fortuito en las costas de Croacia. Desde esa región del Adriático, la uva fue trasladada a las colecciones botánicas imperiales del palacio de Schönbrunn en Viena, desde donde el horticultor George Gibbs la importó a Long Island a finales de la década de 1820, antes de su propagación por Nueva Inglaterra como uva de mesa y su posterior viaje a California durante la Fiebre del Oro.
Sullivan, C. L. (2003). Zinfandel: A history of a grape and its wine (Vol. 10). Univ of California Press.